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Poner las manos en la tierra sienta bien. No es…
Actualidad KālidaConvivir con el cáncer
Olvidar dónde has dejado las llaves, perder el hilo de una conversación o sentir que tu cerebro funciona a una velocidad más lenta de lo habitual. Si estás en pleno tratamiento o ya lo has finalizado y sientes esta niebla mental, no estás solo/a. Es un fenómeno real, estudiado y, lo más importante: se puede gestionar.
Te explicamos todo lo que hay que saber sobre el chemobrain y cómo puedes empezar a recuperar tu agilidad mental.
El chemobrain describe los cambios en la atención, la memoria y las funciones ejecutivas (planificar, organizar o tomar decisiones). Aunque el nombre apunta a la quimioterapia, la ciencia confirma que es un fenómeno multifactorial.
Según datos de la SEOM, la AECC y estudios publicados en el Journal of Clinical Oncology, afecta a entre un 15% y un 50% de los pacientes de forma leve, llegando al 70-80% en casos de tratamientos intensos o combinados (como en el cáncer de mama o tumores hematológicos). A menudo, estas alteraciones son sutiles y solo las percibe la persona que las padece, pero el impacto en la confianza y la autonomía es muy real.
Es un error común pensar que estos síntomas solo aparecen al terminar la quimioterapia. Se pueden manifestar en cualquier momento del proceso:
Antes del tratamiento: El trauma del diagnóstico y el estrés de una enfermedad que cambia la vida ya pueden bloquear la capacidad de concentración.
Durante el tratamiento: La toxicidad de los fármacos, la anemia o la fatiga acumulada afectan directamente a las neuronas y a la comunicación cerebral.
Después del tratamiento: Se hace más evidente al querer retomar tareas complejas o volver al trabajo, donde el procesamiento de información puede tardar más de lo habitual.
Lapsus de memoria: Olvidar nombres de personas o palabras comunes (sentir que las tienes «en la punta de la lengua»).
Dificultad con la multitarea: Sentir agobio si se deben hacer dos cosas a la vez (como cocinar y mantener una conversación).
Fatiga cognitiva: Sentir un agotamiento mental profundo tras una tarea sencilla, como realizar un cálculo mental o leer un artículo.
Niebla mental: Una sensación de aturdimiento, confusión o falta de claridad constante.
Más allá de la quimioterapia, tu cerebro está gestionando otros factores:
Terapia hormonal: Muy frecuente en cáncer de mama o próstata.
Malestar emocional: El estrés y la ansiedad consumen recursos cognitivos.
Alteraciones del sueño: El insomnio impide que el cerebro se «limpie» y procese la información.
Cambios hormonales: Como la menopausia precoz derivada del tratamiento.
El cerebro tiene una gran capacidad de adaptación (neuroplasticidad). Para ayudarlo a recuperarse, puedes seguir estas recomendaciones:
Valida lo que sientes: Aceptar que es un efecto secundario físico reduce la ansiedad, facilitando la recuperación.
Externaliza la memoria: Utiliza una sola agenda, listas, alarmas y deja los objetos siempre en el mismo lugar.
Divide las tareas: Trocea los trabajos complejos en pasos pequeños para crear nuevos hábitos.
Estilo de vida saludable: El ejercicio físico moderado (como caminar o yoga) y una dieta rica en frutas y verduras ayudan a oxigenar el cerebro.
Gimnasia mental: La lectura, los crucigramas, los puzzles o los juegos de mesa ayudan a reentrenar la mente.
En Kālida sabemos que la pérdida de memoria genera inseguridad y frustración. Por eso, te ofrecemos un acompañamiento especializado para mejorar la memoria y la atención.
Este curso presencial de 6 sesiones está dirigido a personas que hayan finalizado el tratamiento de quimioterapia (hace al menos 15 días) y quieran abordar los problemas de pensamiento y memoria. Está facilitado por la Dra. Carmen García, neuropsicooncóloga del Hospital de Sant Pau.
¿Qué conseguirás en este curso?
Identificar los efectos: Conocer qué es el chemobrain para reducir la incertidumbre.
Mejorar las funciones cognitivas: Trabajar el deterioro causado por el tratamiento.
Herramientas específicas: Ejercicios para potenciar la atención, la concentración, el razonamiento y la memoria.
Bienestar emocional: Disminuir la ansiedad y la frustración que genera esta situación.
Retorno a la rutina: Favorecer la adaptación a la vida diaria y facilitar la vuelta al mundo laboral.
¿Cómo puedes participar? Si hace más de 2 semanas que has acabado la quimioterapia y quieres recuperar tu agilidad mental, puedes inscribirte a través de la agenda de nuestra página web.
Para más información, acércate al centro Kālida Sant Pau o escríbenos a kalida.santpau@fundaciokalida.org.