Cáncer y Covid-19: mantener la calma ante los cambios durante el tratamiento
Hacer frente a los tratamientos contra el cáncer e s…
Convivir con el cáncer
El diagnóstico de cáncer a un ser querido, a la pareja, a un familiar o amigo, genera una enorme inquietud. Estás preocupado, ansioso y enfadado, pero al mismo tiempo deseas ayudar y eres consciente que tu soporte es necesario.

La responsabilidad de ser el cuidador de un paciente con cáncer resulta gratificante y preocupante a la vez, porque debes resolver muchas cosas y, en ocasiones, tus propios sentimientos y emociones quedan a un lado.
En esta página obtendrás más información para desempeñar este rol y afrontar las emociones y los problemas prácticos que plantea, sin olvidar cómo Kālida apoya al cuidador de una persona con cáncer.
Cáncer y cuidadores
El término describe el papel que asumen la pareja, la familia, los amigos, los vecinos o los compañeros de un paciente oncológico. Es una función no remunerada, vital para brindar apoyo práctico y emocional cuando alguien más lo necesita. Ser cuidador significa cosas diferentes para diferentes personas y es un término amplio que cubre cualquier función de cuidado de la persona con cáncer.
Ser cuidador es gratificante y estresante al mismo tiempo, porque estás involucrado, día a día, con los altibajos del cáncer y sus tratamientos. Es agotador emocional y físicamente, ya que sueles hacer malabarismos para asumir esta función con otras responsabilidades importantes: la familia, el trabajo, el hogar… cuando es posible que vivas a cierta distancia del paciente y no sepas cómo ayudarlo.
La mayoría deja en suspenso sus propios sentimientos para concentrarse en el bienestar de la persona querida. A veces te sientes culpable, enojado, frustrado o ansioso y estás muy cansado. Es comprensible: eres un ser humano, están sucediendo muchas cosas y también es normal estar preocupado por un futuro incierto y por desconocer cómo te las apañarás a medida que cambien sus necesidades de atención.
Recuerda que eres una parte clave de la red que cuida a la persona con cáncer y que también es muy importante que te cuides a ti mismo. Averiguar dónde y quién brinda apoyo al cuidador facilitará tu función.
Si empiezas a cuidar a un paciente oncológico o incluso si ya llevas un tiempo desempeñando la tarea, probablemente haya días en los que las cosas te resulten muy desafiantes. En Kālida ofrecemos apoyo a los cuidadores para afrontar la situación. A continuación, te sugerimos algunos consejos:
El rol de cuidador es un trabajo a tiempo completo y sueles acabar el día agotado. El estrés y la responsabilidad resultan abrumadores y, a menudo, las personas sienten que lo deben gestionar solas.
Si te sientes bajo presión y afecta a tu salud física y emocional, pide ayuda. Informa al médico de cabecera y al equipo de atención médica de lo que te resulta difícil. Hay apoyo disponible de grupos de voluntarios locales, así como servicios sociales y comunitarios.
Es normal que tengas momentos más buenos y otros muy malos, pero si estás estresado, preocupado o deprimido durante demasiados días, habla con el médico de cabecera y explícale cómo te sientes. Puedes beneficiarte de un tiempo libre en el trabajo, apoyo y asesoramiento.
Si deseas obtener más ayuda, apoyo e información sobre el rol del cuidador durante y después del tratamiento contra el cáncer, de manera gratuita, estamos aquí para acompañarte.
Pásate por Kālida cuando quieras sin necesidad de pedir cita. Nuestro equipo de soporte oncológico —enfermeras especializadas en cáncer, asesores sociales y psicooncólogas — está aquí para escuchar tus inquietudes y ofrecerte la ayuda que necesites.
En la Fundación contra el Cáncer Kālida estamos aquí para acompañarte, tanto si te han diagnosticado un cáncer, si esperas resultados, has sufrido una recaída, estás en tratamiento o eres familiar de una persona con cáncer.
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